16 DE MAYO DE 2008
 
¿Qué piensan cuando lo ven?
 

 
 
Hombre de media edad, con cara de gerente de supermercado ¿Tiene algo de extraordinario? 
 
Siempre he pensado que no hay nada como trabajar duro para lograr lo que quieres. Y que eso de los contactos es pura mentira, de poco te sirve conocer a alguien famoso a la hora de conseguir un trabajo, sobre todo en las cosas grandes, importantes, nadie te confiaría un gran proyecto nada más porque conoces a una estrella. 
 
O eso pensaba. 
 
Resulta que Madonna, esa misma que nos viene enseñando las enaguas desde que éramos chiquillos, de la que nos disfrazábamos con brasier de conos en Halloween, y la que sigue haciendo música para chavitos mientras nosotras nos hacemos viejas, produjo un documental acerca de los huérfanos de Malawi, una superproducción que está presentando en todos los festivales importantes y que dicen los críticos está muy bueno. 
 



 
Y el director es Nathan Rissman, un talentoso joven cuyo trabajo más importante fue ser el esposo de la niñera de Madonna. Como lo leen. Sin ninguna experiencia cinematográfica de ninguna especie. Cada vez que ella salía de gira, el esposo de la niñera grababa a sus hijos en jocosos videos que le enviaban por correo electrónico. Madonna los creyó tan brillantes e inspirados, que decidió hacer a un lado a los directores importantes a su disposición para entregar el proyecto a su niñero. 
 
Ahora él está en boca de todos y le ofrecen guiones a montones. La vida le cambió de la noche a la mañana y nomás porque tuvo la suerte de casarse con una cambiadora de pañales titulada. 
 
¿Qué opinan? ¿Es justo? ¿Puedo caer muerta de envidia? ¿Debo dejar la maestría y meterme de niñera? 
 
Ya, me voy a leer el Segunda Mano a ver si hay vacantes entre la servidumbre de Madonna.
 
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13 DE MAYO DE 2008
 
Muchos diminutivos porque era yo chiquita
 
Ya una vez les conté que, de chiquita, mi momento favorito del día era cuando se hacía de noche y mi abuelita me hacía el café con leche más rico del mundo. Como preparándome para que cuando llegara mi mamá de trabajar, estuviera tranquilita y lista para irnos a la casa. Era como un acto reflejo, apenas empezaba a oscurecer, me metía corriendo de jugar o me apuraba a hacer la tarea porque sabía que tenía una cita con mi abuelita para merendar.

En un rinconcito de la librería, tenía una parrilla eléctrica sobre la que ponía su eterna cafetera de peltre azul. Yo me sentaba muy quieta con los codos sobre la mesita plegable y la observaba calladita mientras con un cuchillo, hacía dos hoyitos en la lata de leche Clavel, mezclaba un chorrito con el agua caliente y de su inseparable frasco de Nescafé, tomaba la cantidad exacta para crear esa mezcla mágica que me hacía tan feliz. La misma que le dio siempre a mamá y que aprendió a preparar mucho antes antes de casarse con mi abuelito y que mamá y yo existiéramos.



Pero cuando digo mucho antes no me refiero a 200 años, son sólo 60, los mismos que Nescafé está celebrando de vivir en nuestras alacenas. Porque sí, yo también tengo mi Nescafé para desapelmazarme por las mañanas, pero más que nada, para emular la mezcla mágica de mi abuelita y una vez experta, pasarla a las siguientes generaciones de Gretas.

Quién le iba a decir a mi abuelita que su adorado Nescafé le iba a dar a su nieta un espacio para compartir sus locuras y desvaríos con toda libertad. Aprovecho para mencionarlo porque nunca lo he hecho y porque además en su página de celebración pueden ir a ganarse un montón de premios y así desquitar la registrada que tanto me echan en cara. Corran a la página de celebración.

Página de celebración Nescafé 60 años.


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Esperen, acabo de ir a ver y sortean ¡UNA CASA EN LA PLAYA!

Señor Nescafé: ¿Los blogueros de la casa también pueden participar?

Yo creo que no, así que apúrense ustedes lectores para que la casa se quede entre amigos.
 
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8 DE MAYO DE 2008
 
Al maestro sin cariño
 

Perdón por no haber posteado, pero es que estoy agotada. Ya les dije que tengo a mi cargo más de cien alumnos. Pero no crean que en un sólo grupo, si así fuera no estaría escribiéndoles, sino en terapia intensiva de algún hospital o cruzando la frontera con peluca rubia y uno de esos lentes con nariz y bigotes para que nadie me reconociera nunca jamás. 




Así, pero con peluca

 

O mejor la versión con mosca para que nadie se me acerque. 

Mi centenar de bombas hormonales está dividido en cuatro grupos. Uno peor que el otro. Ya me contaron mis compañeros por qué se fue la otra maestra, dicen que un día salió llorando del salón, y luego renunció por teléfono.  

La sala de maestros es la central de quejas, desde aquella vez que llegué a comerme las galletas por vez primera, me tocó escuchar las amargas historias y reclamos. Esa ocasión, entré toda tímida buscando una taza para servirme té y cuando saludé a una maestra que sola comía de su traste, me miró con desprecio y dijo: 

-No se permiten alumnos en la sala de maestros... 

No saben, me sentí halagadísima. Ya después me le presenté y me dijo que pensó era una de esas burras repetidoras de prepa. Ahí ya no me sentí tan halagadísima. Soy la más joven entre el personal, la mayoría tienen mucho tiempo en la escuela y me dicen que se sufre cantidad, pero que después de unos meses te acostumbras. Es muy curioso escuchar la manera en que todos se quejan de los mismos grupos y los mismos niños. Yo ya me sorprendí haciéndolo y no me gustó nada. 

Las clases son tan dífíciles que salgo con la boca sabiéndome a centavo. A veces tengo horas libres entre clases y no saben cómo disfruto la soledad y el silencio. Veinte horas a la semana parece un medio tiempo, pero ah, qué ilusa fui, estas horas valen como por tres. Y yo que venía pensando en pedirle a mi jefa más horas y así volverme rica de la noche a la mañana. 

No saben el renovado respeto que tengo por los maestros. Confieso que se me hacía una profesión facilona y con muchas ventajas, prestaciones y vacaciones eternas. Sobre todo en el caso de los maestros de primaria. Solía pensar: 

Uy claro, para las 12:30 ya están libres y tienen todo el día para hacer su vida y criar a sus hijos o hacer otra carrera o salir a marchar por aumento de sueldo. 

Después de mi breve experiencia docente creo que se merecen todo el oro del mundo, no me cabe en la cabeza cómo es que hacen para lidiar con grupos de cuarenta niños, cinco horas diarias, todas las semanas. 

Más aún, creo que por ley todos deberíamos ser maestros alguna vez en la vida, así pensaríamos dos veces para levantarles la voz en la junta y no criticaríamos tanto cuando piden aumento de sueldo.
 
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2 DE MAYO DE 2008
 
El tiempo pasa
 

Últimamente con esto de la convivencia extrema con niños y pubertos, he reflexionado mucho acerca de mi propia infancia y juventud (qué tal con Doña Greta). No dejo de preguntarme cómo era yo en la secundaria y trato de justificar la actitud de mis alumnos con hormonas y adolescencia, exceso de dinero y falta de atención. 

¿En qué momento pasamos de hermosos y regordetes bebés a tamaños monstruos de horror y destrucción masiva?



img2

Vean a este sonriente chiquillo posando para la foto con su linda hermanita jugando en la silla de atrás. Y entonces: 



img1

¿Cuándo es que hay que cortarles el flujo de amor y apapacho para que no se nos pasen de cocción?



img4

¡¡¡Ternura!!!



img3

¡¡¡HORROR!!! 
 

Qué extrañas fotos ¿no? Muy chistosas, con la gente repitiendo la pose de su foto de infancia, y al mismo tiempo llenas de nostalgia por los tiempos mejores, te hacen reír y también llorar. 

Aquí hay más.

Qué buena idea, deberíamos apropiárnosla ¿Qué les parece? Si les late, mándenme sus fotos y desde aquí hacemos el foro de la nostalgia mexicana. A mí me da pena, pero si le entran, me organizo y monto la recreación de mi mejor foto. 
 
 
 
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30 DE ABRIL DE 2008
 
Greta, la crítica del ayer
 

Ya los quiero tanto a todos ustedes que me visitan, que me voy a dar el lujo de abrir una sección. Figúrense que entre mis sueños guajiros está ser crítica de cine. Nada más que hay dos problemitas, el primero, que nadie me invita a los estrenos. Y el segundo, que no voy al cine todo lo que quisiera. 

Ah, pero cómo me llegan las películas cuando las veo en la tele. O me dan coraje, según el caso, como mi siguiente “no-recomendación” a destiempo.


Spanglish. 

Una de tantas películas que tenía ganas de ver y no pude por ser tan millonaria y ocupada. ¿Apoco no promete? Una comedia de enredos de idioma entre latinos y gringos. Pensé que estaría buenísima, aunque la presencia del odioso Adam Sandler me hacía desconfiar, pero igual no pude verla hasta el otro día y me he llevado tremendas sorpresas. La primera, que es la historia de una sirvienta mexicana... interpretada por una española que nunca se pudo quitar el acento y que en su afán de parecer rústica, actúa como una versión femenina de Tarzán, totalmente irracional y estúpida, casi un animal. Claro, todos sabemos que las mexicanas somos así (grgrgr). ¿Verdad mexicanas? 

¡Todas al grito de guerra contra los clichés baratos! Sucede que, después de años de vivir en Estados Unidos, esta "mexicana" es incapaz de entender una sola palabra de inglés, hasta que se decide a comprar un curso con audiocassettes y aprende en una semana, ¡oh milagro! Terminé muy indignada, pero peor que eso, aburrida. Indignada por como distorsionan la realidad de los migrantes, y aburrida porque es mala, muy mala, ni remotamente divertida. 

Así que como no les puedo decir que no la vayan a ver, tendré que conformarme con un... 

Si en la tele se la cruzan ¡Cámbienle de canal! 

Sigan pendientes de mis “no-recomendaciones”, ¡hasta la próxima!
 
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26 DE ABRIL DE 2008
 
La maestra se relaja
 

Estaba en la escuela tratando de despejar mi mente de tanto grito adolescente, cuando me encontré una página muy chistosa con las peores portadas de discos de la historia. Les voy a pasar el link, pero no puedo aguantarme las ganas de hablar de algunas, empezando por la sorpresota que me llevé cuando entre todos esos discos gringos, me topé con el disco solista de mi primer novio-amor-platónico que me hacía babear y morder mi cobijita cuando era yo una niña sin uso de razón.

¡Tino de Parchís-chis-chis!

Ay, ay, ay, me traía de un alita cuando tenía como tres años, yo no sabía para qué, pero lo quería. Muy precoz era yo, quién diría que me volvería tan tímida y muerde rebozos con el correr de los años.

Pobre de mi Tino, nadie compró su disco. Y cómo hacerlo con esa portada, con un niño regordete enseñando pierna y una mano sugerentemente colocada entre pecho y sobaco. Muy mal mi Tino. Ay, el otro día casi caigo muerta cuando lo vi en televisión ya muy mayor y sin un brazo. Y yo que juraba que me iba a casar con él. Ni cómo pedirle que me ayude con el quehacer.

Ahí mismo encontré otras que no me llegaron al corazón, pero tampoco tienen desperdicio. Ahí les van:

No sé quién es Jim Post, pero se ve muy guapetón. Sobre todo con la cubeta de agua cayéndole en la cabeza y despeinándole el bigote. Muy sensual.

Yo quiero mucho a mi mamá, podemos tararear una canción mientras cocinamos, manejando en la carretera libre a Guerrero, pero de eso a grabar un disco a dueto, hay una gran distancia. Aunque parece que el Disco con Mamá, es todo un género en la música internacional:

Aquí la mamá hasta se trepó el gato a la cabeza para que saliera en la foto.

Y aquí la mamá se ve muy regañona. Como si Lupita D’Alessio hiciera un grupo con sus hijos.

Qué miedo que dan.

Y ya por último, parece que Malenita la de mi otra chamba también tiene proyecto solista.



Y aquí está el link para que las vean todas.

Link para que las vean todas.
 
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23 DE ABRIL DE 2008
 
Cuando se harten de que les cuente de la escuela, me avisan
 
Se los digo porque ya no reconozco los límites entre el bien y el mal, salgo de la escuela y cuando voy en el camión cayéndome de sueño, se me cierran los ojitos y entre sueños empiezo a escuchar un escándalo y gritos y vocecillas infantiles que me despiertan espantada y llorosa. Sólo para que se den una idea del estado en que me encuentro.

Ya les conté que mi jefa me tomó el pelo, eso de que los niños se morían por conocerme eran puras patrañas. Ni siquiera usé mi historia del viaje a Barcelona. No hay uno solo entre mis más de cien alumnos que haya preguntado de dónde vengo. Y eso de que estaban muy afectados por la partida de su maestra anterior tampoco era cierto. Parece que ni se han dado cuenta, todo el tiempo son gritos y sándwiches voladores y papeles y balones y la loca de Greta dando la clase al viento, que es el único que me pone atención.

Primero me dio mucho coraje con la mentirosa de mi jefa, pero ahora ya no estoy segura y comienzo a pensar que ella cree todas esas cosas que me cuenta. Dice que los niños son adorables y frágiles y receptivos. Pues debo estar metida en el salón equivocado porque mis niños son todo menos eso. Bueno, para empezar ni son tan niños. Cuando yo estaba en segundo de secundaria, tenía... dejen hago cuentas... trece años, creo. Y tenía compañeros hasta de once, era yo de las más labregonas.

Pues resulta que tengo alumnos hasta de 17. Pero incluso los más chiquitos son gigantescos y me llevan dos cabezas y pesan como noventa kilos. Y yo con mi 1.66, el mismo que me hacía sentir de las grandotas en mi salón de la secu, ahora me siento pigmea junto a estas nuevas generaciones. Ya sé que estoy dos centímetros abajo para llegar a Nuestra Belleza, pero tampoco estoy tan pulgarcita ¿o sí?



Greta y alumno. O por lo menos así me siento.

Tengo mis teorías para su crecimiento desmedido. La primera es la simple evolución de las generaciones. Aunque espérense, ni que estuviera tan ruca, con esa teoría de aquí a veinte años los niños van a medir tres metros.

La segunda es tal vez más certera pero un poco triste. Y es que estos niños llevan una dieta diferente a la de mis compañeritos de primaria y hasta los de la Facultad. Podrán estar maleducados pero están muy bien comidos.

¿Qué opinan?

 
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21 DE ABRIL DE 2008
 
Sigo sin encontrarlo
 

Las instalaciones del colegio son impresionantes y relumbrosas, nada que ver con mi escuelita pública de adobe y con olor a chicharrón mojado, en ésta todo es nuevecito, pero sigo sin encontrar el baño de maestros, qué horror. Tiene que haber uno en este palacio pedagógico, el caso es que me muero de pena y no les pregunto a mis colegas. 

Pero en fin, creo que nosotros (ustedes lectores y yo bloguera) ya rompimos el hielo y el turrón y todas esas cosas que se rompen cuando empieza a haber confianza en la relación, así que aguántense, que un día de estos les voy a contar mis cosas más escabrosas. Por lo pronto me la paso en los ratos entre clase y clase siguiendo a mis compañeras con la mirada para ver a dónde se dirigen y si en una de esas van al baño, pero nada, sigo yendo al de niñas que descubrí cuando llegué. 

Si entre ustedes mis queridos lectores hay un arquitecto planeador de edificios escolares, no sean malos y háganme el favor de decirme las posibles locaciones para el baño, porque ya me cansé de ir al de niñas y que me vean raro y me digan 

- Teacheeeeer, ¿por qué vienes a este baño? 

Ah, porque no les había dicho, pero supongo que por ser escuela trilingüe, los niños llaman teacher a todos los maestros. Y cuando te hablan alargan la última silaba para que no quede duda de que los estás oyendo. 

Ya, no puede pasar de hoy para que encuentre el mentado baño.
 
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19 DE ABRIL DE 2008
 
Yo quería ser Huga Sánchez
 

No lo van a creer pero cuando era muy chavita, antes de desviarme por el azotado camino de la filosofía, tenía muchísimas ganas de ser deportista profesional. Bueno, no sé si profesional, pero moría de ganas por jugar al fut y al beis y al basquet (¿porqué nos gustará decir sólo la mitad?), y ahí me tienen toda rogona con los niños a la hora del recreo para que me dejaran jugar y cuando por fin después de semanas y meses, casi años de suplicar accedían a mi petición...

Esa no soy yo, pero les juro que igualito me pasaba, ¡snif! Fue entonces cuando entendí que algunas veces hace falta algo más que ganas. Aunque en el fondo creo que de haber tenido la oportunidad, lo habría logrado o por lo menos me habría pasado un buen rato. Por eso envidio un poco a las niñas de hoy. Me sorprende mucho ver cómo las niñas de la escuela en la que trabajo juegan futbol con toda naturalidad y sin que nadie les cuestione nada en absoluto.

Me impresionó porque me considero aún muy joven y es increíble como han cambiado las cosas en unos pocos años. En mis tiempos (ouch, qué feo se oyó) nadie discutía, qué digo discutir, nadie mencionaba siquiera la posibilidad de formar un equipo de futbol femenil en la primaria o secundaria, en cambio estas niñas te dicen que quieren ser futbolistas sin ningún empacho o intención de sorprenderte, y van a sus prácticas como los niños, los cuáles ni siquiera se inmutan de verlas jugar.

Conocí a una alumna que tiene 16 años y está a punto de irse a la Universidad de Miami con una beca para jugar softball, deporte que practica desde los cuatro años. Yo estaba literalmente boquiabierta y ella mientras, muy fresca.

A mí me tocó que las niñas hicieran danza o gimnasia rítmica, un poco de basquetbol pero sólo un poco. Qué envidia... pero de la buena.
 
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17 DE ABRIL DE 2008
 
Mi primera clase
 

¿Qué creen? Nunca encontré el baño de maestras. Después del post anterior, acabé yendo al de niñas, toda nerviosa. La campana rechinó apenas estaba yo en lo mío y ahí me tienen haciendo malabares con mi bolsa, mi mochila y mi falda-pantalón de maestra de secundaria, para salir corriendo y que no me vieran los niños hacer el ridículo en mi primer día... por lo menos que se esperen al segundo.

Según mi jefa, mis alumnos padecían estrés por abandono, y yo debía decirles que había llegado de un largo viaje para llegar a su encuentro. Así que decidí inventarles que estaba haciendo una maestría en Barcelona (ya quisiera).

Toda la noche anterior me pasé en el teléfono con Rosario, mi amiga que sí hizo la maestría en Barcelona, tomando notas para hacer mi historia verosímil. Pero no sólo eso, me puse a practicar como una loca frente al espejo y venía repitiendo en el camión hacia acá mi versión y las mil y un respuestas para los montones de preguntas que tendrían mis educandos.


Ahí estoy, soy el píxel verde de la izquierda, ¿no me ven?

Pero bueno, como pude salí del baño y me encaminé al salón. Soy maestra de segundo de secundaria -no me había caído el veinte y ahorita que lo escribí hasta se me enchinó el cuero.

Cuando por fin llegué, parecía que acababa de explotar un coche bomba en medio del salón: todos corrían de un lado al otro sin siquiera verme y se aventaban cosas. Como pude me acerqué al escritorio y con el estómago en la garganta empecé a sacar mis cosas esperando que notaran mi presencia. La Greta niña de secundaria, resurgió de entre sus acnéicas cenizas y sintió el impulso de correr despavorida, pero la Greta adulta madura y dueña de sí, le hacía reconsiderarlo. Al fin, la Greta hambrienta y que no ha pagado el recibo de la luz tomó la decisión por las otras dos Gretas, y las mantuvo en el salón.

Ay no, a veces pienso que debería guardármelo, ¿pero si no se lo cuento a ustedes a quién? Mi primer día fue absolutamente caótico y multiplicado por tres. De verdad quería correr y por un tantito y me pongo a llorar, los niños nunca me preguntaron nada, ni siquiera por el destino de la maestra anterior, no quiero sacar conclusiones apresuradas, pero me dio la impresión de que no les importa.

Ni siquiera pude dar bien mi clase. ¿Qué me recomiendan?
 
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15 DE ABRIL DE 2008
 
Ya estoy en la escuela
 
Es la hora del recreo y por un problemita administrativo, daré mi primera clase hasta después del descanso. Me tienen aquí puntualita desde antes de las ocho de la mañana pero no podía entrar al salón hasta que no llegara la delegada de la cónsul del embajador del secretario general de no se qué república y apenas están aclarando ese papeleo. Yo que venía huyendo de la burocracia.

Lo malo es que la espera me está poniendo más nerviosa. Estoy en el área administrativa y les estoy posteando desde una computadora que dicen voy a poder usar para lo que se me ofrezca. Y como lo que se me ofrece ahorita es postear pues eso estoy haciendo.


Creo que se me va a ofrecer muy seguido. Y a menos que ahorita me salga con su chistecito y mi post se vaya a la basura, parece que no tienen bloqueos y ese tipo de armas asesinas de blogs que tenían en la oficina. Yupi. Dejen que se enteren que empecé a postear desde el trabajo antes de dar mi primera clase a ver qué tan en gracia les cae. Aunque nomás de estar aquí de chismosa ya se me están pasando los nervios, así que bloguear aumenta la productividad, dejen lo apunto en mi libretita para la primera junta de consejo técnico.

Hay aquí un comedor para maestros con una montaña de galletas de todos los sabores, café y sobrecitos de té con mezclas exóticas y deliciosas. De los nervios ya me tomé cuatro y no fue la mejor idea, porque ahora me van a dar ganas de ir al baño, ¿le tendré que pedir persmiso a mis alumnos?

Ya estoy un poquito más tranquila. Todos los maestros y trabajadores son muy amables y en unos minutos voy a conocer a los niños. Mándenme buena vibra, postearé en cuanto tenga noticias de cómo me fue, ahora debo dejarlos porque la naturaleza me llama y ya me está levantando la voz.
 
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13 DE ABRIL DE 2008
 
Cuenta regresiva
 

Tengo todo un día libre antes de presentarme en la escuela a dar mis primeras clases, y me hice el propósito de usarlos para relajarme y tomarlos con calma...

¡Pero no puedo!

Ya he preparado tres clases modelo para mi primer día, y un montón de actividades extra, pero siento que necesito tener más cosas listas. No sean malos y recomiéndenme cosas creativas y chistosas que puedan captar la atención de los adolescentes en ebullición con los que me voy a enfrentar.

Ya revisé los programas de estudio y mis niños llevan leídos una docena de libros en lo que va del año, entre los textos de mi materia y otros en inglés y francés que tienen como lenguas obligatorias ¿Se imaginan? Y yo que apenas me defiendo con uno y el otro me suena a lo que hablaban los adultos en las caricaturas de Charlie Brown.

¡Gua-wa-Wa-gua-wa-gua!

El horario es de 7 a 2, es una secundaria y la verdad es que ya me estaba preparando para las desmañanadas pero no va a ser necesario, sólo entraré los viernes a primera hora, martes y jueves a las 8:00, el miércoles a las 10:30 y el lunes... ¡¡¡libre!!! Creo que me saqué la lotería porque son veinte horas a la semana, me deja tiempo perfecto para la maestría y me pagan mucho mejor que en la burocracia.

Mi nueva jefa dice que los niños están muy emocionados por conocerme, tanto así, que les tuvo que inventar una mentirilla y creen que vengo llegando de un largo viaje, ella es lindísima y me pidió que la apoyara en esto del cuento. Mi lado filósofo me dice que una mentira no es la mejor manera de comenzar una relación, pero la verdad es que no puedo llegar a poner mis reglas y si ella lo cree pedagógicamente válido lo respetaré, además no sé, pero me late que en este caso puede funcionar, ella dice que es sólo para aliviar la sensación de abandono y tal vez tenga razón.

No se crean, tengo mis temores, son unos niños tan estimulados y sospecho tan brillantes, que me estoy programando para uno que otro desplante de soberbia. Me da la impresión de que más de uno tratará de callarme la boca con todos los elementos en la mano, así que tengo que estar muy preparada académica y emocionalmente hablando. Además es una escuela privada y se dicen cosas horribles de ellas, pero prefiero no predisponerme, mejor échenme toda la buena vibra y tips para el trato efectivo con adolescentes que puedan encontrar.

¡Gracias!
 
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11 DE ABRIL DE 2008
 
Por fin
 

Apenas se enteraron de que me voy y resulta que les caía rebien y me apreciaban y a una señora hasta le recordaba a una sobrinita que quiere mucho pero se casó muy jovencita la pobre, según sus propias palabras.


Háganme favor, pero antes ni me devolvían el saludo y me excluían de las conversaciones. Hoy un señor panzón llegó y dejó en mi escritorio un clavel rojo con las orillitas marchitas que parecía robado de un panteón, como una "galante despedida" a una "hermosa damita". Yo ni le contesté porque le habría dicho unas cuantas verdades y puesto en su sitio con eso de "damita". Baboso.

Un poco más pachicho, mi clavel.

Ah pero además me gané los ojos de pistola de una tipa de un escritorio por allá al otro extremo de la oficina, Rosalía.

¡Mujeres! ¿Cuándo vamos a entender que no podemos pelear por un hombre? ¡Y menos por uno como ése!

¿Qué se pensaba esta tipa? ¿Que iba a volver todas las noches a esperarlo saliendo de la oficina? Me dieron ganas de pararme a darle mi teléfono al panzón nomás para hacer enojar a la damita. Pero no, ya lo dijo el viejo y conocido comercial, entre mujeres podremos despedazarnos, pero jamás nos haremos daño.

¿Y saben qué? No me importa.

¿Y saben por qué? ¡Por que hoy es mi último día!

Me siento tan liberada que casi le saco a la lengua a Rosalía, pero no, porque me siento aún más liberada. Hoy sí estoy recogiendo todas mis cosas, que consisten básicamente en una taza y un bolígrafo que no encuentro pero que, en un arranque de generosidad y desprendimiento, estoy a punto de dejarles de recuerdo.

Hoy es viernes y el martes empiezo en la escuela, estoy muy emocionada, tengo todo el fin de semana para prepararme. Y un montón de ideas para mis niños, o más bien adolescentes.


¡Felicítenme!
 
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9 DE ABRIL DE 2008
 
Renuncié
 

Por fin me armé de valor y lo hice. Entré y lo solté así sin pensar, no dejé que mi jefe dijera nada. La verdad es que secretamente esperaba que me rogara quedarme y me confesara cuán indispensable era yo para el funcionamiento de la institución y el bienestar social de millones de mexicanos. 


Pero no, parece que pueden funcionar perfectamente sin mí. Y apenas se lo acabé de decir, por mi cabeza comenzaron a pasar todas las garantías y el cobijo del monstruo sindical que estaba a punto de dejar y de repente las bigotonas de mis compañeras se me hacían entrañables y amorosas.



Tenía preparado un discursazo justificando mi partida y enlistando los poderosos y razonados motivos para volar del burocrático nido y los escritorios de formaica, pero el muy carambas de mi jefe ni siquiera me lo preguntó. Ni se levantó de la silla, estiró la mano, se despidió, me pidió que pasara al día siguiente a la administración a firmar mi renuncia, sugirió que me quedara hasta el próximo viernes y me deseó suerte con una sonrisita forzada.

Cuando salí parecía que sospecharan, tal vez sea que todo se escucha a través de las paredes de tablaroca pero el caso es que todos estaban calladitos mirándome por el rabillo del ojo. Yo pensaba comenzar a recoger mis cosas, pero ya que me iba a quedar hasta el viernes me hice la tonta y me puse a hacer como que trabajaba.

Miren nada más, el día que renuncio le agarro el modo a eso de ser burócrata de mínimo esfuerzo. Qué caray.
 
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7 DE ABRIL DE 2008
 
Échenme porras
 

Ya, lo tengo decidido, ni siquiera voy a esperar al fin de quincena como me dicen mis tripas y el sentido común. Hoy mismo renuncio. Tal vez mientras ustedes lean esto, yo esté en la oficina de mi superior dándole la noticia o de plano recogiendo mis cosas en una cajita y despidiéndome de todos, que indiferentes voltearán la cara cuando trate de darles un sonoro beso en el cachete como despedida. Ellos se lo pierden.

Ya, basta, antes tengo que armarme de valor y terminar este post. Pero si lo están leyendo, es que ya me armé de valor y lo hice. ¿Se fijan cómo juego con el espacio tiempo y la relatividad y sus mentes? ¡La Matrix me queda guanga! Si eso es lo mío, yo no sé qué hago aquí llenando formas y leyendo listas interminables de derechohabientes con nombres como Mahogany Perez y Jessica Yosahandy Cruz. Ahí voy, creo que ya acumulé valor suficiente, habría sido más duro si me hubiera hecho de una amiguita siquiera, pero ¡SNIF! nadie me echó un lacito, ni quiso de mi sandwich en el recreo. Qué me importa, al fin que ni quería. Ni que me acompañaran al baño, ni que me convidaran de su tóper, ni que me vendieran una crema buenísima para el contorno de ojos. ¡SNIF!


Tan rico mi sandwich.


Lo que terminó de decidirme fue una entrevista telefónica que tuve anoche con la que sería mi jefa en el colegio. Me dijo que habían oído mucho de mí y que ansiaban tenerme en su equipo. En fin, un montón de cosas lindas. Me cuentan que los alumnos están emocionadísimos por conocerme, que para hacerles el trago de la separación menos amargo, les dijeron que yo era su maestra original y que regresaba de un largo viaje. Además la paga es muy buena y tengo prestaciones como para animarme a tener unos gemelitos.


Prometo hacer los míos con más cuidado

Y llámenme romántica, idealista o taruga, pero cada vez me emociona más la idea de trabajar con esas almas jóvenes ávidas por aprender y de alguna manera afectar o tocar sus vidas a través de lo poco que sé y que ansío compartir.

¡Ahí voy! A renunciar.
 
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6 DE ABRIL DE 2008
 
El rímel asesino
 

Con eso de que estoy entre que me cortan y no me cortan el cable y me escondo del técnico desinstalador como Don Ramón del señor Barriga, estoy poniéndome al tanto de todos mis programas favoritos por si no los vuelvo a ver, ¡SNIF!

Soy fan de clóset de HEROES, la serie de los inadaptados que descubren que tienen superpoderes y se dedican a salvar al mundo y a la porrista, yo ero una heróe, como decía Capulina.


Y ahí estuve pegada toda la primera temporada al televisor enamorada un rato de Hiro Nakamura y otro rato de Peter Petrelli, ensimismada en las aventuras y peripecias por las que pasaban correteando a esa güera cuyo poder es que su peinado y maquillaje son indestructibles, pues aunque le partan la cabeza, en un momentito se le regenera y su cabello vuelve a estar con cuerpo y brillo como cuando salió del salón.

Aquí la acababa de atropellar un camión materialista.

Y como toda fan, estaba ansiosa por saber lo que la nueva temporada nos traería, había rumores de nuevos superhéroes sumándose al elenco e incluso, personajes latínos para satisfacer a las audiencias allende las fronteras.

¡Y así fue!




Bueno, no era precisamente lo que estaba esperando. Con ese antecedente me temía que su poder fuera que se volvían invisibles frente al guardia fronterizo, o podían respirar bajo las aguas del Río Bravo. Pero no, aún peor, cruzaron con un pollero, así que su poder tal vez era el de convencimiento. ¡Qué romántico! Y sobre todo alejado del cliché del latino en los Estados Unidos.

Pero aguarden, todos sus diálogos son en nuestro idioma... y no se les entiende nada. No sólo por el acento (la chica llama a su hermano Alejandro algo así como Alhandru) sino porque lo que dicen no tiene sentido, son traducciones literales del inglés al español que no sé como los actores -latinos que dicen hablar el idioma- no exigieron corregir. Y eso me decepciona más porque entonces todas esas lineas de Hiro hablando japonés eran las mismas patrañas. Pero si eso les pareció malo, esperen a conocer el poder de la heroína latina:

Se le corre el rimel.



Y todo muere a su alrededor. O sea, sí había escuchado de chicas que piensan que estar desarreglada es la peor de las desgracias, pero llevarlo al extremo del genocidio, me parece excesivo. Y ahora que lo pienso, debe haber un mensaje subyacente en todo esto. ¿Por qué el poder de la gringa es estar siempre perfecta y el de la latína es ponerse fachosa y fea?

Ay ya,  acuérdense que soy alumna de la Facultad de Filosofía y Letras y tenemos una clase llamada Nada nos parece 1.1.1. y otra  llamada Todo lo que hace el cerdo capitalista está mal 1.0.2,


Ya no ero una heróe.


 
ETIQUETAS:TELEVISIÓN,
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3 DE ABRIL DE 2008
 
Suerte relativa
 
Todo mundo (mi mamá, el señor del puesto de periódico y Juan) me dicen que tengo mucha suerte de haberme colado en esto de la burocracia, que en treinta años voy a tener mi pensión y me voy a poder retirar con toda calma sin andarme preocupando por lo qué será de mí cuando mi cabecita sea blanca y esté cubierta de tinte color bugambilia y tenga que pintar mis cejas con una crayola después de una vida de depilación despiadada.

¡¿Qué?! ¿¡TREINTA AÑOS!?



Hola, soy Greta y ya casi me jubilo

¡Si lo que quiero es salir huyendo! ¿Me imaginan ahí a los cincuenta y tantos cubierta por un millón de Post-its acumulados desde el 2008? Yo no. Aunque debo ser muy cuidadosa con mis comentarios en la casa y oficina. A fin de cuentas mi mamá me sacó adelante con su puesto de burócrata y no quiero sonar como una rata malagradecida y herir sus sentimientos, que los burócratas también los tienen... ¿O debo decir, tenemos?


Greta 2038

La cosa es que no quiero transformarme en la Malenita del nuevo milenio, cuyo lugar por cierto, no he podido llenar. Sus zapatitos de tacón cuadrado, cómodos para caminar, son difíciles de ocupar. Me acabo de enterar que además de las delicias culinarias que traía diario, dos veces a la semana llegaba con sendas bolsas negras llenas de lencería o ropa que le mandaba su hermana desde Estados Unidos y que vendía metida en el baño de mujeres. Lo supe cuando una secretaria más despistada que ninguna, me preguntó si yo también iba a vender ropa, para encargarme unas blusitas de encaje stretch.

Qué dirían mis sinodales en la facultad.
 
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1 DE ABRIL DE 2008
 
Greta, la filósofa burócrata
 
Nomás no me acostumbro a los tejes y manejes de la burocracia. No entiendo cómo es que si yo tengo tanto trabajo que apenas me deja tiempo para comer y cuantimenos para bloguear, hay pasillos y pasillos de gente que no hace nada.

-Corrijo-

Se pinta las uñas, teje suéteres interminables y juega solitario en la computadora como si fuera deporte olímpico, todo menos hacer lo que tienen que hacer. Lo peor del caso es que se me ocurrió comentárselo inocentemente a una señora que miré muy bonachona y apenas comencé a darle mi opinión se transformó de dulce abuelita en feroz cotorra que me aclaró entre graznidos que no estaba permitido hacer más que aquello en lo que estás dado de alta en el sindicato.



Con razón, con eso de que todavía no me contratan y vivo en el limbo sindical, me traen de su secre-publirrelacionista-mucama-office girl. Y voy a aprovechar mi falta de amigos y escasa popularidad, la misma que me ha impedido intimar y compartir "mis cosas" entre ellas muy importante, que tengo un blog, para volverlos mis confidentes. Sí, ustedes meros. Lo siento, pero serán mi paño de lágrimas. Creo que al fin de cuentas es lo mejor, así puedo desahogarme sin preocuparme de ser leída por mis compañeros de oficina. De todas maneras, me guardaré el nombre de la institución, departamento y cubículo, para que no digan que los ando balconeando.

Mi primera intimidad amerita una felicitación. Y es que posiblemente me retire pronto de la burocracia. Me están buscando del colegio aquel en que me querían para dar la materia de monografía. Me sonó un poco raro a medio ciclo escolar, pero parece que la maestra que contrataron en mi lugar se va por alguna razón y están detrás de mis filosóficos huesitos. Me contactaron a través de la maestra que me asesoró en la tesis y voy super recomendada. Ya veremos, tampoco me quiero rendir a la primera con la burocracia, pero sufro mucho y no me valoran.

¿Qué me recomiendan?
 
ETIQUETAS:BUROCRACIA,
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27 DE MARZO DE 2008
 
Haciendo memoria
 
Adoro mi librería, y ahora que no estoy tanto tiempo en ella la extraño más que nunca, y me doy cuenta de cuánto la quiero. Pero no siempre fue así. Cuando entré a la primaria, mi mamá me apuntó en una escuela cercana a la librería, y agarró a mis abuelitos de niñera. Y ahí tienen a mi pobre abuelo recogiéndome a la salida, con su eterna boina y su cinturón amarrado por encima de la barriga, mientras las otras niñas me hacían burla por tener un papá tan viejito.

Yo hacia muchos corajes tratando de explicarles que él era mi abuelito y que mi papá era joven y muy guapo, pero como del muy canijo ni sus luces el día de firma de boletas, nadie me creía un peso. Lo peor es que al rato me sentía como chinche con mi abue, porque yo lo quería mucho, pero al mismo tiempo me daba mucha pena y al final acababa supertriste, culpable y confundida. Cuando llegábamos a la librería, ese aroma a libro viejo que hoy tanto me gusta, me molestaba y me ponía de mal humor. A mi abuelita le daba mucho gusto verme y después de besarme toda, me mandaba a lavar las manos mientras desdoblaba una mesita plegable en la que me servía la comida que compraba en una cocina económica que había entonces por aquí.

Yo añoraba que fuera día de chiles rellenos, eran mi perdición, los servían en un caldillo rojo riquísimo, capeados y rellenos del queso más sabroso que he probado jamás. Eran tan buenos, que un día me comí tres de una sentada y falté dos días a la escuela por la indigestión. Y aún en mi delirio y dolor de panza, no me arrepentía de habérmelos echado. Creo que si me los ponen enfrente, me los vuelvo a comer. Pero mi parte favorita del día, era ya en la nochecita cuando llegaba mi mamá y ahí mismo en la librería, mi abuelita me preparaba una taza de café con leche. No podía dejar de mirarla mientras servía el agua que tenía siempre lista en una parrilla, con un cuchillo hacia dos hoyitos en una lata de leche condensada y después de sacar un frasco de café, me decía "con esto, vas a dormir como angelito"

Y así pasaba. Yo no entendía cómo le hacía con su café mágico, porque cuando lo tomaba en un restaurante chino, pasaba noches en vela molestando a mi mamá y hecha un pequeño manojo de nervios, en cambio con la fórmula mágica de abue dormía como un lirón. En fin, años tuvieron que pasar para descubrir cuál era su truco je je. Me doy cuenta que aparte de la librería, mis abuelitos me heredaron el buen diente y ese gusto-casi-adicción por es sabor del café. Creo que al final, nunca me la he pasado tan mal en este lugar. Sin duda escribir es la mejor terapia.
 
ETIQUETAS:RECUERDOS,
ESTE LIBRO SE CERRÓ A LAS 9:31:25 PM 6 COMENTARIOS 
   


 
 
26 DE MARZO DE 2008
 
Malenita
 

Con lo que sale en la librería ajusta muy bien para que viva mi madre, una servidora y los tres empleados a nuestro cargo, además de luz, renta, internet y un par de zapatos ahí cada cinco años