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| 16 DE MAYO DE 2008 |
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| ¿Qué piensan cuando lo ven? |
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Hombre de media edad, con cara de gerente de supermercado ¿Tiene algo
de extraordinario?
Siempre he pensado que no hay nada como trabajar duro para lograr lo
que quieres. Y que eso de los contactos es pura mentira, de poco te
sirve conocer a alguien famoso a la hora de conseguir un trabajo, sobre
todo en las cosas grandes, importantes, nadie te confiaría un gran
proyecto nada más porque conoces a una estrella.
O eso pensaba.
Resulta que Madonna, esa misma que nos viene enseñando las enaguas
desde que éramos chiquillos, de la que nos disfrazábamos con brasier
de conos en Halloween, y la que sigue haciendo música para chavitos
mientras nosotras nos hacemos viejas, produjo un documental acerca de
los huérfanos de Malawi, una superproducción que está presentando
en todos los festivales importantes y que dicen los críticos está
muy bueno.
Y el director es Nathan Rissman, un talentoso joven cuyo trabajo más
importante fue ser el esposo de la niñera de Madonna. Como lo leen.
Sin ninguna experiencia cinematográfica de ninguna especie. Cada vez
que ella salía de gira, el esposo de la niñera grababa a sus hijos
en jocosos videos que le enviaban por correo electrónico. Madonna los
creyó tan brillantes e inspirados, que decidió hacer a un lado a los
directores importantes a su disposición para entregar el proyecto a
su niñero.
Ahora él está en boca de todos y le ofrecen guiones a montones. La
vida le cambió de la noche a la mañana y nomás porque tuvo la suerte
de casarse con una cambiadora de pañales titulada.
¿Qué opinan? ¿Es justo? ¿Puedo caer muerta de envidia? ¿Debo dejar
la maestría y meterme de niñera?
Ya, me voy a leer el Segunda Mano a ver si hay vacantes entre la servidumbre
de Madonna. |
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| ETIQUETAS:CUANDO SEA GRANDE QUIERO SER...,
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| 13 DE MAYO DE 2008 |
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| Muchos diminutivos porque era yo chiquita |
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Ya una vez les conté que, de chiquita, mi momento favorito del día era
cuando se hacía de noche y mi abuelita me hacía el café con leche más
rico del mundo. Como preparándome para que cuando llegara mi mamá de
trabajar, estuviera tranquilita y lista para irnos a la casa. Era como
un acto reflejo, apenas empezaba a oscurecer, me metía corriendo de
jugar o me apuraba a hacer la tarea porque sabía que tenía una cita con
mi abuelita para merendar.
En un rinconcito de la librería,
tenía una parrilla eléctrica sobre la que ponía su eterna cafetera de
peltre azul. Yo me sentaba muy quieta con los codos sobre la mesita
plegable y la observaba calladita mientras con un cuchillo, hacía dos
hoyitos en la lata de leche Clavel, mezclaba un chorrito con el agua
caliente y de su inseparable frasco de Nescafé, tomaba la cantidad
exacta para crear esa mezcla mágica que me hacía tan feliz. La misma
que le dio siempre a mamá y que aprendió a preparar mucho antes antes
de casarse con mi abuelito y que mamá y yo existiéramos.

Pero
cuando digo mucho antes no me refiero a 200 años, son sólo 60, los
mismos que Nescafé está celebrando de vivir en nuestras alacenas.
Porque sí, yo también tengo mi Nescafé para desapelmazarme por las
mañanas, pero más que nada, para emular la mezcla mágica de mi abuelita
y una vez experta, pasarla a las siguientes generaciones de Gretas.
Quién le iba a decir a mi abuelita que su adorado Nescafé le iba a dar
a su nieta un espacio para compartir sus locuras y desvaríos con toda
libertad. Aprovecho para mencionarlo porque nunca lo he hecho y porque
además en su página de celebración pueden ir a ganarse un montón de
premios y así desquitar la registrada que tanto me echan en cara.
Corran a la página de celebración.
Página de celebración Nescafé 60 años.
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Esperen, acabo de ir a ver y sortean ¡UNA CASA EN LA PLAYA!
Señor Nescafé: ¿Los blogueros de la casa también pueden participar?
Yo creo que no, así que apúrense ustedes lectores para que la casa se quede entre amigos. |
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| ETIQUETAS:EL PASADO,
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| 8 DE MAYO DE 2008 |
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| Al maestro sin cariño |
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Perdón por no haber posteado, pero es que estoy agotada. Ya les dije que tengo a mi
cargo más de cien alumnos. Pero no crean que en un sólo grupo, si
así fuera no estaría escribiéndoles, sino en terapia intensiva de
algún hospital o cruzando la frontera con peluca rubia y uno de esos
lentes con nariz y bigotes para que nadie me reconociera nunca jamás.
 Así, pero con peluca
O mejor la versión con mosca
para que nadie se me acerque.
Mi centenar de bombas hormonales
está dividido en cuatro grupos. Uno peor que el otro. Ya me contaron
mis compañeros por qué se fue la otra maestra, dicen que un día salió
llorando del salón, y luego renunció por teléfono.
La sala de maestros es la central
de quejas, desde aquella vez que llegué a comerme las galletas por
vez primera, me tocó escuchar las amargas historias y reclamos. Esa
ocasión, entré toda tímida buscando una taza para servirme té y
cuando saludé a una maestra que sola comía de su traste, me miró
con desprecio y dijo:
-No se permiten alumnos en
la sala de maestros...
No saben, me sentí halagadísima.
Ya después me le presenté y me dijo que pensó era una de esas burras
repetidoras de prepa. Ahí ya no me sentí tan halagadísima. Soy la
más joven entre el personal, la mayoría tienen mucho tiempo en la
escuela y me dicen que se sufre cantidad, pero que después de unos
meses te acostumbras. Es muy curioso escuchar la manera en que todos
se quejan de los mismos grupos y los mismos niños. Yo ya me sorprendí
haciéndolo y no me gustó nada.
Las clases son tan dífíciles
que salgo con la boca sabiéndome a centavo. A veces tengo horas libres
entre clases y no saben cómo disfruto la soledad y el silencio. Veinte
horas a la semana parece un medio tiempo, pero ah, qué ilusa fui, estas
horas valen como por tres. Y yo que venía pensando en pedirle a mi
jefa más horas y así volverme rica de la noche a la mañana.
No saben el renovado respeto
que tengo por los maestros. Confieso que se me hacía una profesión
facilona y con muchas ventajas, prestaciones y vacaciones eternas. Sobre
todo en el caso de los maestros de primaria. Solía pensar:
Uy claro, para las 12:30
ya están libres y tienen todo el día para hacer su vida y criar a
sus hijos o hacer otra carrera o salir a marchar por aumento de sueldo.
Después de mi breve experiencia
docente creo que se merecen todo el oro del mundo, no me cabe en la
cabeza cómo es que hacen para lidiar con grupos de cuarenta niños,
cinco horas diarias, todas las semanas.
Más aún, creo que por ley
todos deberíamos ser maestros alguna vez en la vida, así pensaríamos
dos veces para levantarles la voz en la junta y no criticaríamos tanto
cuando piden aumento de sueldo. |
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| ETIQUETAS:LA PROFESORA GRETA,
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| 2 DE MAYO DE 2008 |
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| El tiempo pasa |
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Últimamente con esto de la convivencia extrema con niños y pubertos, he reflexionado mucho acerca de mi propia infancia y juventud (qué tal con Doña Greta). No dejo de preguntarme cómo era yo en la secundaria y trato de justificar la actitud de mis alumnos con hormonas y adolescencia, exceso de dinero y falta de atención.
¿En qué momento pasamos de hermosos y regordetes bebés a tamaños monstruos de horror y destrucción masiva?

Vean a este sonriente chiquillo posando para la foto con su linda hermanita jugando en la silla de atrás. Y entonces:
¿Cuándo es que hay que cortarles el flujo de amor y apapacho para que no se nos pasen de cocción?
¡¡¡Ternura!!!
¡¡¡HORROR!!!
Qué extrañas fotos ¿no? Muy chistosas, con la gente repitiendo la pose de su foto de infancia, y al mismo tiempo llenas de nostalgia por los tiempos mejores, te hacen reír y también llorar.
Aquí hay más. Qué buena idea, deberíamos apropiárnosla ¿Qué les parece? Si les late, mándenme sus fotos y desde aquí hacemos el foro de la nostalgia mexicana. A mí me da pena, pero si le entran, me organizo y monto la recreación de mi mejor foto. |
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| ETIQUETAS:NAVEGANDO POR LA RED,
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| 30 DE ABRIL DE 2008 |
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| Greta, la crítica del ayer |
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Ya los quiero tanto a todos
ustedes que me visitan, que me voy a dar el lujo de abrir una sección.
Figúrense que entre mis sueños guajiros está ser crítica de cine.
Nada más que hay dos problemitas, el primero, que nadie me invita a
los estrenos. Y el segundo, que no voy al cine todo lo que quisiera.
Ah, pero cómo me llegan las
películas cuando las veo en la tele. O me dan coraje, según el caso,
como mi siguiente “no-recomendación” a destiempo.

Spanglish.
Una de tantas películas que
tenía ganas de ver y no pude por ser tan millonaria y ocupada. ¿Apoco
no promete? Una comedia de enredos de idioma entre latinos y gringos.
Pensé que estaría buenísima, aunque la presencia del odioso Adam
Sandler me hacía desconfiar, pero igual no pude verla hasta el otro
día y me he llevado tremendas sorpresas. La primera, que es la historia
de una sirvienta mexicana... interpretada por una española que nunca
se pudo quitar el acento y que en su afán de parecer rústica, actúa
como una versión femenina de Tarzán, totalmente irracional y estúpida,
casi un animal. Claro, todos sabemos que las mexicanas somos así (grgrgr).
¿Verdad mexicanas?
¡Todas al grito de guerra
contra los clichés baratos! Sucede que, después de años de vivir
en Estados Unidos, esta "mexicana" es incapaz de entender
una sola palabra de inglés, hasta que se decide a comprar un curso
con audiocassettes y aprende en una semana, ¡oh milagro! Terminé muy
indignada, pero peor que eso, aburrida. Indignada por como distorsionan
la realidad de los migrantes, y aburrida porque es mala, muy mala, ni
remotamente divertida.
Así que como no les puedo
decir que no la vayan a ver, tendré que conformarme con un...
Si en la tele se la cruzan
¡Cámbienle de canal!
Sigan pendientes de mis “no-recomendaciones”,
¡hasta la próxima! |
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| ETIQUETAS:NO-RECOMENDACIONES,
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| 26 DE ABRIL DE 2008 |
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| La maestra se relaja |
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Estaba en la escuela tratando de despejar
mi mente de tanto grito adolescente, cuando me encontré una página
muy chistosa con las peores portadas de discos de la historia. Les voy
a pasar el link, pero no puedo aguantarme las ganas de hablar de algunas,
empezando por la sorpresota que me llevé cuando entre todos esos discos
gringos, me topé con el disco solista de mi primer novio-amor-platónico
que me hacía babear y morder mi cobijita cuando era yo una niña sin
uso de razón.

¡Tino de Parchís-chis-chis!
Ay, ay, ay, me traía de un
alita cuando tenía como tres años, yo no sabía para qué, pero lo
quería. Muy precoz era yo, quién diría que me volvería tan tímida
y muerde rebozos con el correr de los años.
Pobre de mi Tino, nadie compró
su disco. Y cómo hacerlo con esa portada, con un niño regordete enseñando
pierna y una mano sugerentemente colocada entre pecho y sobaco. Muy
mal mi Tino. Ay, el otro día casi caigo muerta cuando lo vi en televisión
ya muy mayor y sin un brazo. Y yo que juraba que me iba a casar con
él. Ni cómo pedirle que me ayude con el quehacer.
Ahí mismo encontré otras
que no me llegaron al corazón, pero tampoco tienen desperdicio. Ahí
les van:
No sé quién es Jim Post,
pero se ve muy guapetón. Sobre todo con la cubeta de agua cayéndole
en la cabeza y despeinándole el bigote. Muy sensual.
Yo quiero mucho a mi mamá,
podemos tararear una canción mientras cocinamos, manejando en la carretera
libre a Guerrero, pero de eso a grabar un disco a dueto, hay una gran
distancia. Aunque parece que el Disco con Mamá, es todo un género
en la música internacional:
Aquí la mamá hasta se trepó
el gato a la cabeza para que saliera en la foto.
Y aquí la mamá se ve muy
regañona. Como si Lupita D’Alessio hiciera un grupo con sus hijos.
Qué miedo que dan.
Y ya por último, parece que
Malenita la de mi otra chamba también tiene proyecto solista.
Y aquí está el link para
que las vean todas.
Link
para que las vean todas.
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| ETIQUETAS:LA PROFESORA GRETA,
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| 23 DE ABRIL DE 2008 |
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| Cuando se harten de que les cuente de la escuela, me avisan |
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Se los digo porque ya no reconozco los límites entre el bien y el mal, salgo de la escuela y cuando voy en el camión cayéndome de sueño, se me cierran los ojitos y entre sueños empiezo a escuchar un escándalo y gritos y vocecillas infantiles que me despiertan espantada y llorosa. Sólo para que se den una idea del estado en que me encuentro.
Ya les conté que mi jefa me tomó el pelo, eso de que los niños se morían por conocerme eran puras patrañas. Ni siquiera usé mi historia del viaje a Barcelona. No hay uno solo entre mis más de cien alumnos que haya preguntado de dónde vengo. Y eso de que estaban muy afectados por la partida de su maestra anterior tampoco era cierto. Parece que ni se han dado cuenta, todo el tiempo son gritos y sándwiches voladores y papeles y balones y la loca de Greta dando la clase al viento, que es el único que me pone atención.
Primero me dio mucho coraje con la mentirosa de mi jefa, pero ahora ya no estoy segura y comienzo a pensar que ella cree todas esas cosas que me cuenta. Dice que los niños son adorables y frágiles y receptivos. Pues debo estar metida en el salón equivocado porque mis niños son todo menos eso. Bueno, para empezar ni son tan niños. Cuando yo estaba en segundo de secundaria, tenía... dejen hago cuentas... trece años, creo. Y tenía compañeros hasta de once, era yo de las más labregonas.
Pues resulta que tengo alumnos hasta de 17. Pero incluso los más chiquitos son gigantescos y me llevan dos cabezas y pesan como noventa kilos. Y yo con mi 1.66, el mismo que me hacía sentir de las grandotas en mi salón de la secu, ahora me siento pigmea junto a estas nuevas generaciones. Ya sé que estoy dos centímetros abajo para llegar a Nuestra Belleza, pero tampoco estoy tan pulgarcita ¿o sí?
 Greta y alumno. O por lo menos así me siento.
Tengo mis teorías para su crecimiento desmedido. La primera es la simple evolución de las generaciones. Aunque espérense, ni que estuviera tan ruca, con esa teoría de aquí a veinte años los niños van a medir tres metros.
La segunda es tal vez más certera pero un poco triste. Y es que estos niños llevan una dieta diferente a la de mis compañeritos de primaria y hasta los de la Facultad. Podrán estar maleducados pero están muy bien comidos.
¿Qué opinan?
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| ETIQUETAS:LA PROFESORA GRETA,
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| 21 DE ABRIL DE 2008 |
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| Sigo sin encontrarlo |
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Las instalaciones del colegio
son impresionantes y relumbrosas, nada que ver con mi escuelita pública
de adobe y con olor a chicharrón mojado, en ésta todo es nuevecito,
pero sigo sin encontrar el baño de maestros, qué horror. Tiene que
haber uno en este palacio pedagógico, el caso es que me muero de pena
y no les pregunto a mis colegas.
Pero en fin, creo que nosotros (ustedes lectores y yo bloguera)
ya rompimos el hielo y el turrón y todas esas cosas que se rompen cuando
empieza a haber confianza en la relación, así que aguántense, que
un día de estos les voy a contar mis cosas más escabrosas. Por lo
pronto me la paso en los ratos entre clase y clase siguiendo a mis compañeras
con la mirada para ver a dónde se dirigen y si en una de esas van al
baño, pero nada, sigo yendo al de niñas que descubrí cuando llegué.
Si entre ustedes mis queridos
lectores hay un arquitecto planeador de edificios escolares, no sean
malos y háganme el favor de decirme las posibles locaciones para el
baño, porque ya me cansé de ir al de niñas y que me vean raro y me
digan
- Teacheeeeer, ¿por
qué vienes a este baño?
Ah, porque no les había dicho,
pero supongo que por ser escuela trilingüe, los niños llaman teacher
a todos los maestros. Y cuando te hablan alargan la última silaba para
que no quede duda de que los estás oyendo.
Ya, no puede pasar de hoy para
que encuentre el mentado baño. |
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| ETIQUETAS:LA PROFESORA GRETA,
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| 19 DE ABRIL DE 2008 |
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| Yo quería ser Huga Sánchez |
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No lo van a creer pero cuando
era muy chavita, antes de desviarme por el azotado camino de la filosofía,
tenía muchísimas ganas de ser deportista profesional. Bueno, no sé
si profesional, pero moría de ganas por jugar al fut y al beis y al
basquet (¿porqué nos gustará decir sólo la mitad?), y ahí me tienen
toda rogona con los niños a la hora del recreo para que me dejaran
jugar y cuando por fin después de semanas y meses, casi años de suplicar
accedían a mi petición...
 Esa no soy yo, pero les juro
que igualito me pasaba, ¡snif! Fue entonces cuando entendí que algunas
veces hace falta algo más que ganas. Aunque en el fondo creo que de
haber tenido la oportunidad, lo habría logrado o por lo menos me habría
pasado un buen rato. Por eso envidio un poco a las niñas de hoy. Me
sorprende mucho ver cómo las niñas de la escuela en la que trabajo
juegan futbol con toda naturalidad y sin que nadie les cuestione nada
en absoluto.
 Me impresionó porque me considero
aún muy joven y es increíble como han cambiado las cosas en unos pocos
años. En mis tiempos (ouch, qué feo se oyó) nadie discutía, qué
digo discutir, nadie mencionaba siquiera la posibilidad de formar un
equipo de futbol femenil en la primaria o secundaria, en cambio estas
niñas te dicen que quieren ser futbolistas sin ningún empacho o intención
de sorprenderte, y van a sus prácticas como los niños, los cuáles
ni siquiera se inmutan de verlas jugar.
 Conocí a una alumna que tiene
16 años y está a punto de irse a la Universidad de Miami con una beca
para jugar softball, deporte que practica desde los cuatro años. Yo
estaba literalmente boquiabierta y ella mientras, muy fresca.
A mí me tocó que las niñas
hicieran danza o gimnasia rítmica, un poco de basquetbol pero sólo
un poco. Qué envidia... pero de la buena.
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| ETIQUETAS:EL PASADO,
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| 17 DE ABRIL DE 2008 |
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| Mi primera clase |
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¿Qué creen? Nunca encontré el baño de maestras. Después del post
anterior, acabé yendo al de niñas, toda nerviosa. La campana rechinó
apenas estaba yo en lo mío y ahí me tienen haciendo malabares con mi
bolsa, mi mochila y mi falda-pantalón de maestra de secundaria, para
salir corriendo y que no me vieran los niños hacer el ridículo en mi
primer día... por lo menos que se esperen al segundo.
Según mi
jefa, mis alumnos padecían estrés por abandono, y yo debía decirles que
había llegado de un largo viaje para llegar a su encuentro. Así que
decidí inventarles que estaba haciendo una maestría en Barcelona (ya
quisiera).
Toda la noche anterior me pasé en el teléfono con
Rosario, mi amiga que sí hizo la maestría en Barcelona, tomando notas
para hacer mi historia verosímil. Pero no sólo eso, me puse a practicar
como una loca frente al espejo y venía repitiendo en el camión hacia
acá mi versión y las mil y un respuestas para los montones de preguntas
que tendrían mis educandos.

Ahí estoy, soy el píxel verde de la izquierda, ¿no me ven?
Pero bueno, como pude salí del baño y me encaminé al salón. Soy maestra de segundo de secundaria -no me había caído el veinte y ahorita que lo escribí hasta se me enchinó el cuero.
Cuando
por fin llegué, parecía que acababa de explotar un coche bomba en medio
del salón: todos corrían de un lado al otro sin siquiera verme y se
aventaban cosas. Como pude me acerqué al escritorio y con el estómago
en la garganta empecé a sacar mis cosas esperando que notaran mi
presencia. La Greta niña de secundaria, resurgió de entre sus acnéicas
cenizas y sintió el impulso de correr despavorida, pero la Greta adulta
madura y dueña de sí, le hacía reconsiderarlo. Al fin, la Greta
hambrienta y que no ha pagado el recibo de la luz tomó la decisión por
las otras dos Gretas, y las mantuvo en el salón.
Ay no, a veces
pienso que debería guardármelo, ¿pero si no se lo cuento a ustedes a
quién? Mi primer día fue absolutamente caótico y multiplicado por tres.
De verdad quería correr y por un tantito y me pongo a llorar, los niños
nunca me preguntaron nada, ni siquiera por el destino de la maestra
anterior, no quiero sacar conclusiones apresuradas, pero me dio la
impresión de que no les importa.
Ni siquiera pude dar bien mi clase. ¿Qué me recomiendan?
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| ETIQUETAS:LA PROFESORA GRETA,
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| 15 DE ABRIL DE 2008 |
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| Ya estoy en la escuela |
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Es la hora del recreo y por un problemita administrativo, daré mi
primera clase hasta después del descanso. Me tienen aquí puntualita
desde antes de las ocho de la mañana pero no podía entrar al salón hasta que no
llegara la delegada de la cónsul del embajador del secretario general
de no se qué república y apenas están aclarando ese papeleo. Yo que
venía huyendo de la burocracia.
Lo malo es que la espera me está
poniendo más nerviosa. Estoy en el área administrativa y les estoy
posteando desde una computadora que dicen voy a poder usar para lo que
se me ofrezca. Y como lo que se me ofrece ahorita es postear pues eso
estoy haciendo.
Creo que se me va a ofrecer muy seguido. Y a
menos que ahorita me salga con su chistecito y mi post se vaya a la
basura, parece que no tienen bloqueos y ese tipo de armas asesinas de
blogs que tenían en la oficina. Yupi. Dejen que se enteren que empecé a
postear desde el trabajo antes de dar mi primera clase a ver qué tan en
gracia les cae. Aunque nomás de estar aquí de chismosa ya se me están
pasando los nervios, así que bloguear aumenta la productividad, dejen
lo apunto en mi libretita para la primera junta de consejo técnico.
Hay aquí un comedor para maestros
con una montaña de galletas de todos los sabores, café y sobrecitos
de té con mezclas exóticas y deliciosas. De los nervios ya me tomé
cuatro y no fue la mejor idea, porque ahora me van a dar ganas de ir
al baño, ¿le tendré que pedir persmiso a mis alumnos?
Ya estoy un poquito más tranquila.
Todos los maestros y trabajadores son muy amables y en unos minutos
voy a conocer a los niños. Mándenme buena vibra, postearé en cuanto
tenga noticias de cómo me fue, ahora debo dejarlos porque la naturaleza
me llama y ya me está levantando la voz. |
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| ETIQUETAS:LA PROFESORA GRETA,
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| 13 DE ABRIL DE 2008 |
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| Cuenta regresiva |
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Tengo todo un día libre antes
de presentarme en la escuela a dar mis primeras clases, y me hice el
propósito de usarlos para relajarme y tomarlos con calma...
¡Pero no puedo!
Ya he preparado tres clases
modelo para mi primer día, y un montón de actividades extra, pero siento
que necesito tener más cosas listas. No sean malos y recomiéndenme
cosas creativas y chistosas que puedan captar la atención de los adolescentes
en ebullición con los que me voy a enfrentar.
Ya revisé los programas
de estudio y mis niños llevan leídos una docena de libros en lo que
va del año, entre los textos de mi materia y otros en inglés y francés
que tienen como lenguas obligatorias ¿Se imaginan? Y yo que apenas
me defiendo con uno y el otro me suena a lo que hablaban los adultos
en las caricaturas de Charlie Brown.

¡Gua-wa-Wa-gua-wa-gua!
El horario es de 7 a 2, es
una secundaria y la verdad es que ya me estaba preparando para las desmañanadas
pero no va a ser necesario, sólo entraré los viernes a primera hora,
martes y jueves a las 8:00, el miércoles a las 10:30 y el lunes...
¡¡¡libre!!! Creo que me saqué la lotería porque son veinte horas
a la semana, me deja tiempo perfecto para la maestría y me pagan mucho
mejor que en la burocracia.
Mi nueva jefa dice que los
niños están muy emocionados por conocerme, tanto así, que les tuvo
que inventar una mentirilla y creen que vengo llegando de un largo viaje,
ella es lindísima y me pidió que la apoyara en esto del cuento. Mi
lado filósofo me dice que una mentira no es la mejor manera de comenzar
una relación, pero la verdad es que no puedo llegar a poner mis reglas
y si ella lo cree pedagógicamente válido lo respetaré, además no
sé, pero me late que en este caso puede funcionar, ella dice que es
sólo para aliviar la sensación de abandono y tal vez tenga razón.
No se crean, tengo mis temores,
son unos niños tan estimulados y sospecho tan brillantes, que me estoy
programando para uno que otro desplante de soberbia. Me da la impresión
de que más de uno tratará de callarme la boca con todos los elementos
en la mano, así que tengo que estar muy preparada académica y emocionalmente
hablando. Además es una escuela privada y se dicen cosas horribles
de ellas, pero prefiero no predisponerme, mejor échenme toda la buena
vibra y tips para el trato efectivo con adolescentes que puedan encontrar.
¡Gracias!
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| ETIQUETAS:LA PROFESORA GRETA,
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| 11 DE ABRIL DE 2008 |
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| Por fin |
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Apenas se enteraron de que me voy y resulta que les caía rebien y
me apreciaban y a una señora hasta le recordaba a una sobrinita que
quiere mucho pero se casó muy jovencita la pobre, según sus propias
palabras.
Háganme favor, pero antes ni me
devolvían el saludo y me excluían de las conversaciones. Hoy un señor
panzón llegó y dejó en mi escritorio un clavel rojo con las orillitas
marchitas que parecía robado de un panteón, como una "galante
despedida" a una "hermosa damita". Yo ni le contesté porque le habría
dicho unas cuantas verdades y puesto en su sitio con eso de "damita".
Baboso.
 Un poco más pachicho, mi clavel.
Ah pero además me gané los ojos de pistola de una tipa de un escritorio por allá al otro extremo de la oficina, Rosalía.
¡Mujeres! ¿Cuándo vamos a entender que no podemos pelear por un hombre? ¡Y menos por uno como ése!
¿Qué
se pensaba esta tipa? ¿Que iba a volver todas las noches a esperarlo
saliendo de la oficina? Me dieron ganas de pararme a darle mi teléfono
al panzón nomás para hacer enojar a la damita. Pero no, ya lo dijo el viejo y
conocido comercial, entre mujeres podremos despedazarnos, pero jamás
nos haremos daño.
¿Y saben qué? No me importa.
¿Y saben por qué? ¡Por que hoy es mi último día!
Me
siento tan liberada que casi le saco a la lengua a Rosalía, pero no,
porque me siento aún más liberada. Hoy sí estoy recogiendo todas mis
cosas, que consisten básicamente en una taza y un bolígrafo que no
encuentro pero que, en un arranque de generosidad y desprendimiento,
estoy a punto de dejarles de recuerdo.
Hoy es
viernes y el martes empiezo en la escuela, estoy muy emocionada, tengo todo el fin de semana para prepararme. Y un montón de ideas para mis
niños, o más bien adolescentes.
¡Felicítenme! |
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| ETIQUETAS:BUROCRACIA,
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| 9 DE ABRIL DE 2008 |
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| Renuncié |
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Por fin me armé de valor y lo hice. Entré y lo solté así sin pensar,
no dejé que mi jefe dijera nada. La verdad es que secretamente esperaba
que me rogara quedarme y me confesara cuán indispensable era yo para el
funcionamiento de la institución y el bienestar social de millones de
mexicanos.
Pero no, parece que pueden
funcionar perfectamente sin mí. Y apenas se lo acabé de decir, por mi
cabeza comenzaron a pasar todas las garantías y el cobijo del monstruo
sindical que estaba a punto de dejar y de repente las bigotonas de mis
compañeras se me hacían entrañables y amorosas.

Tenía
preparado un discursazo justificando mi partida y enlistando los
poderosos y razonados motivos para volar del burocrático nido y los
escritorios de formaica, pero el muy carambas de mi jefe ni siquiera me
lo preguntó. Ni se levantó de la silla, estiró la mano, se despidió, me
pidió que pasara al día siguiente a la administración a firmar mi renuncia,
sugirió que me quedara hasta el próximo viernes y me deseó suerte con
una sonrisita forzada.
Cuando salí
parecía que sospecharan, tal vez sea que todo se escucha a través de
las paredes de tablaroca pero el caso es que todos estaban calladitos
mirándome por el rabillo del ojo. Yo pensaba comenzar a recoger mis
cosas, pero ya que me iba a quedar hasta el viernes me hice la tonta y
me puse a hacer como que trabajaba.
Miren nada más, el día que renuncio le agarro el modo a eso de ser burócrata de mínimo esfuerzo. Qué caray. |
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| ETIQUETAS:BUROCRACIA,
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| 7 DE ABRIL DE 2008 |
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| Échenme porras |
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Ya, lo tengo decidido, ni siquiera voy a esperar al fin de quincena
como me dicen mis tripas y el sentido común. Hoy mismo renuncio. Tal
vez mientras ustedes lean esto, yo esté en la oficina de mi superior
dándole la noticia o de plano recogiendo mis cosas en una cajita y
despidiéndome de todos, que indiferentes voltearán la cara cuando trate
de darles un sonoro beso en el cachete como despedida. Ellos se lo
pierden.
Ya, basta, antes tengo que armarme de valor y terminar
este post. Pero si lo están leyendo, es que ya me armé de valor y lo
hice. ¿Se fijan cómo juego con el espacio tiempo y la relatividad y sus
mentes? ¡La Matrix me queda guanga! Si eso es lo mío, yo no sé qué hago
aquí llenando formas y leyendo listas interminables de derechohabientes
con nombres como Mahogany Perez y Jessica Yosahandy Cruz. Ahí voy, creo
que ya acumulé valor suficiente, habría sido más duro si me hubiera
hecho de una amiguita siquiera, pero ¡SNIF! nadie me echó un lacito, ni
quiso de mi sandwich en el recreo. Qué me importa, al fin que ni
quería. Ni que me acompañaran al baño, ni que me convidaran de su
tóper, ni que me vendieran una crema buenísima para el contorno de
ojos. ¡SNIF!
 Tan rico mi sandwich.
Lo
que terminó de decidirme fue una entrevista telefónica que tuve anoche
con la que sería mi jefa en el colegio. Me dijo que habían oído mucho
de mí y que ansiaban tenerme en su equipo. En fin, un montón de cosas
lindas. Me cuentan que los alumnos están emocionadísimos por conocerme,
que para hacerles el trago de la separación menos amargo, les dijeron
que yo era su maestra original y que regresaba de un largo viaje.
Además la paga es muy buena y tengo prestaciones como para animarme a
tener unos gemelitos.
Prometo hacer los míos con más cuidado
Y
llámenme romántica, idealista o taruga, pero cada vez me emociona más
la idea de trabajar con esas almas jóvenes ávidas por aprender y de
alguna manera afectar o tocar sus vidas a través de lo poco que sé y
que ansío compartir.
¡Ahí voy! A renunciar. |
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| ETIQUETAS:BUROCRACIA,
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| 6 DE ABRIL DE 2008 |
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| El rímel asesino |
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Con eso de que estoy entre que me cortan y no me cortan el cable y
me escondo del técnico desinstalador como Don Ramón del señor Barriga,
estoy poniéndome al tanto de todos mis programas favoritos por si no
los vuelvo a ver, ¡SNIF!
Soy fan de clóset de
HEROES, la serie de los inadaptados que descubren que tienen
superpoderes y se dedican a salvar al mundo y a la porrista, yo ero una heróe, como decía Capulina.
Y
ahí estuve pegada toda la primera temporada al televisor enamorada un
rato de Hiro Nakamura y otro rato de Peter Petrelli, ensimismada en las
aventuras y peripecias por las que pasaban correteando a esa güera cuyo
poder es que su peinado y maquillaje son indestructibles, pues aunque le partan la cabeza, en un momentito se le
regenera y su cabello vuelve a estar con cuerpo y brillo como cuando
salió del salón.
Aquí la acababa de atropellar un camión materialista.
Y
como toda fan, estaba ansiosa por saber lo que la nueva temporada nos
traería, había rumores de nuevos superhéroes sumándose al elenco e
incluso, personajes latínos para satisfacer a las audiencias allende
las fronteras.
¡Y así fue!
Bueno,
no era precisamente lo que estaba esperando. Con ese antecedente me
temía que su poder fuera que se volvían invisibles frente al guardia
fronterizo, o podían respirar bajo las aguas del Río Bravo. Pero no,
aún peor, cruzaron con un pollero, así que su poder tal vez era el de
convencimiento. ¡Qué romántico! Y sobre todo alejado del cliché del
latino en los Estados Unidos.
Pero
aguarden, todos sus diálogos son en nuestro idioma... y no se les
entiende nada. No sólo por el acento (la chica llama a su hermano
Alejandro algo así como Alhandru)
sino porque lo que dicen no tiene sentido, son traducciones literales
del inglés al español que no sé como los actores -latinos que dicen
hablar el idioma- no exigieron corregir. Y eso me decepciona más porque
entonces todas esas lineas de Hiro hablando japonés eran las mismas
patrañas. Pero si eso les pareció malo, esperen a conocer el poder de
la heroína latina:
Se le corre el rimel.

Y
todo muere a su alrededor. O sea, sí había escuchado de chicas que
piensan que estar desarreglada es la peor de las desgracias, pero
llevarlo al extremo del genocidio, me parece excesivo. Y ahora que lo
pienso, debe haber un mensaje subyacente en todo esto. ¿Por qué el
poder de la gringa es estar siempre perfecta y el de la latína es
ponerse fachosa y fea?
Ay ya, acuérdense que soy alumna de la Facultad de Filosofía y Letras y tenemos una clase llamada Nada nos parece 1.1.1. y otra llamada Todo lo que hace el cerdo capitalista está mal 1.0.2,
Ya no ero una heróe.
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| ETIQUETAS:TELEVISIÓN,
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| 3 DE ABRIL DE 2008 |
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| Suerte relativa |
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Todo mundo (mi mamá, el señor del puesto de periódico y Juan) me dicen
que tengo mucha suerte de haberme colado en esto de la burocracia, que
en treinta años voy a tener mi pensión y me voy a poder retirar con
toda calma sin andarme preocupando por lo qué será de mí cuando mi
cabecita sea blanca y esté cubierta de tinte color bugambilia y tenga
que pintar mis cejas con una crayola después de una vida de depilación
despiadada.
¡¿Qué?! ¿¡TREINTA AÑOS!?
 Hola, soy Greta y ya casi me jubilo
¡Si
lo que quiero es salir huyendo! ¿Me imaginan ahí a los cincuenta y
tantos cubierta por un millón de Post-its acumulados desde el 2008? Yo
no. Aunque debo ser muy cuidadosa con mis comentarios en la casa y
oficina. A fin de cuentas mi mamá me sacó adelante con su puesto de
burócrata y no quiero sonar como una rata malagradecida y herir sus
sentimientos, que los burócratas también los tienen... ¿O debo decir,
tenemos?
Greta 2038
La
cosa es que no quiero transformarme en la Malenita del nuevo milenio,
cuyo lugar por cierto, no he podido llenar. Sus zapatitos de tacón
cuadrado, cómodos para caminar, son difíciles de ocupar. Me acabo de
enterar que además de las delicias culinarias que traía diario, dos
veces a la semana llegaba con sendas bolsas negras llenas de lencería o
ropa que le mandaba su hermana desde Estados Unidos y que vendía metida
en el baño de mujeres. Lo supe cuando una secretaria más despistada que
ninguna, me preguntó si yo también iba a vender ropa, para encargarme
unas blusitas de encaje stretch.
Qué dirían mis sinodales en la facultad. |
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| ETIQUETAS:BUROCRACIA,
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| 1 DE ABRIL DE 2008 |
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| Greta, la filósofa burócrata |
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Nomás no me
acostumbro a los tejes y manejes de la burocracia. No entiendo cómo es
que si yo tengo tanto trabajo que apenas me deja tiempo para comer y
cuantimenos para bloguear, hay pasillos y pasillos de gente que no hace
nada.
-Corrijo-
Se pinta las uñas, teje suéteres
interminables y juega solitario en la computadora como si fuera deporte
olímpico, todo menos hacer lo que tienen que hacer. Lo peor del caso es
que se me ocurrió comentárselo inocentemente a una señora que miré muy
bonachona y apenas comencé a darle mi opinión se transformó de dulce
abuelita en feroz cotorra que me aclaró entre graznidos que no estaba
permitido hacer más que aquello en lo que estás dado de alta en el
sindicato.

Con
razón, con eso de que todavía no me contratan y vivo en el limbo
sindical, me traen de su secre-publirrelacionista-mucama-office girl. Y
voy a aprovechar mi falta de amigos y escasa popularidad, la misma que
me ha impedido intimar y compartir "mis cosas" entre ellas muy
importante, que tengo un blog, para volverlos mis confidentes. Sí,
ustedes meros. Lo siento, pero serán mi paño de lágrimas. Creo que al
fin de cuentas es lo mejor, así puedo desahogarme sin preocuparme de
ser leída por mis compañeros de oficina. De todas maneras, me guardaré
el nombre de la institución, departamento y cubículo, para que no digan
que los ando balconeando.
Mi primera intimidad amerita una
felicitación. Y es que posiblemente me retire pronto de la burocracia.
Me están buscando del colegio aquel en que me querían para dar la
materia de monografía. Me sonó un poco raro a medio ciclo escolar, pero
parece que la maestra que contrataron en mi lugar se va por alguna
razón y están detrás de mis filosóficos huesitos. Me contactaron a
través de la maestra que me asesoró en la tesis y voy super
recomendada. Ya veremos, tampoco me quiero rendir a la primera con la
burocracia, pero sufro mucho y no me valoran.
¿Qué me recomiendan?
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| ETIQUETAS:BUROCRACIA,
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| 27 DE MARZO DE 2008 |
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| Haciendo memoria |
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Adoro mi librería, y ahora que no estoy tanto tiempo en ella la extraño más que nunca, y me doy cuenta de cuánto la quiero. Pero no siempre fue así. Cuando entré a la primaria, mi mamá me apuntó en una escuela cercana a la librería, y agarró a mis abuelitos
de niñera. Y ahí tienen a mi pobre abuelo recogiéndome a la salida, con su eterna
boina y su cinturón amarrado por encima de la barriga, mientras las
otras niñas me hacían burla por tener un papá tan viejito.
Yo
hacia muchos corajes tratando de explicarles que él era mi abuelito y
que mi papá era joven y muy guapo, pero como del muy canijo ni sus
luces el día de firma de boletas, nadie me creía un peso. Lo peor es
que al rato me sentía como chinche con mi abue, porque yo lo quería
mucho, pero al mismo tiempo me daba mucha pena y al final acababa
supertriste, culpable y confundida. Cuando llegábamos a la librería,
ese aroma a libro viejo que hoy tanto me gusta, me molestaba y me ponía
de mal humor. A mi abuelita le daba mucho gusto verme y después de
besarme toda, me mandaba a lavar las manos mientras desdoblaba una
mesita plegable en la que me servía la comida que compraba en una
cocina económica que había entonces por aquí.
Yo añoraba que
fuera día de chiles rellenos, eran mi perdición, los servían en un
caldillo rojo riquísimo, capeados y rellenos del queso más sabroso que
he probado jamás. Eran tan buenos, que un día me comí tres de una
sentada y falté dos días a la escuela por la indigestión. Y aún en mi
delirio y dolor de panza, no me arrepentía de habérmelos echado. Creo
que si me los ponen enfrente, me los vuelvo a comer. Pero mi parte
favorita del día, era ya en la nochecita cuando llegaba mi mamá y ahí
mismo en la librería, mi abuelita me preparaba una taza de café con
leche. No podía dejar de mirarla mientras servía el agua que tenía
siempre lista en una parrilla, con un cuchillo hacia dos hoyitos en una
lata de leche condensada y después de sacar un frasco de café, me decía
"con esto, vas a dormir como angelito"
Y así pasaba. Yo no
entendía cómo le hacía con su café mágico, porque cuando lo tomaba en
un restaurante chino, pasaba noches en vela molestando a mi mamá y
hecha un pequeño manojo de nervios, en cambio con la fórmula mágica de
abue dormía como un lirón. En fin, años tuvieron que pasar para
descubrir cuál era su truco je je. Me doy cuenta que aparte de la
librería, mis abuelitos me heredaron el buen diente y ese
gusto-casi-adicción por es sabor del café. Creo que al final, nunca me
la he pasado tan mal en este lugar. Sin duda escribir es la mejor
terapia.
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| ETIQUETAS:RECUERDOS,
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| 26 DE MARZO DE 2008 |
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| Malenita |
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Con lo que sale en la librería ajusta muy bien para que viva mi
madre, una servidora y los tres empleados a nuestro cargo, además de
luz, renta, internet y un par de zapatos ahí cada cinco años | | | | |